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26/10/2012 / María García Clemente

Noticias WTF. Un carnicero renombra su tienda: ‘Mi exmujer y yo’

La ya famosa carnicería

La ya famosa carnicería

Si es que las cosas hay que pensárselas mucho. Cuántos se han hecho tatuajes con el nombre de su amorcito, y luego hay que taparlos con un mega-dibujo o borrarlo con láser. ¡Que se lo digan a Angelina Jolie! Claro que si llevas un negocio de toda la vida al que, en un arrebato romántico, se te ocurrió ponerle ‘Mi mujer y yo’ y 20 años después te divorcias, el caso es más complicado.

Así que este gaditano de 43 años se hartó del cachondeo y decidió renombrar su carnicería con su nueva situación sentimental, cual muro del Facebook. Tanta gracia le hizo al empresario de rotulación que hasta le regaló el toldo, según cuenta Francisco Apaolaza en esta noticia.

Moraleja: si decidís abrir un negocio, ¡probad con un nombre más tradicional!

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09/04/2012 / María García Clemente

Las líneas rojas que ya se traspasan

Hoy he terminado de comer con las tripas revueltas con una noticia de TVE que recoge también El País aquí. Y me indigna hasta un punto que nadie puede imaginar que la Comunidad Valenciana vaya a dejar a a un centro oncológico como el IVO en la bancarrota. No voy a entrar en el funcionamiento concertado ni en cómo se gasta el dinero la Generalitat. Pero si un centro asume uno de cada dos enfermos de cáncer en el área metropolitana de Valencia, por algo es. Y si muchos enfermos de otras comunidades piden ser derivados a ese centro, también es por algo.

Sólo quiero resaltar la labor que hacen médicos, enfermeros, celadores y hasta vigilantes de seguridad en ese centro. Por la encargada de Farmacia que ve pasar todos los días a quienes acaban de recibir quimioterapia y , rotos, reciben sus consejos y su ánimo y sólo después la medicación. Por todas las enfermeras que tratan con cariño a los enfermos y a sus familias.Por aquellos médicos que te explican todos los detalles y salvan noche tras noche a pacientes desahuciados. Porque ahí va gente escapando de la muerte; porque en esos pasillos vive el miedo, y gracias a todos ellos hay quien sale de sus puertas con una sonrisa y años de vida por delante.

Los políticos repiten que no van a tocar Sanidad y Educación: todos mienten. Todos, da igual si rojos o azules, ya las han tocado. Construyendo aeropuertos sin aviones, viviendo jubilaciones a costa de EREs o con escobillas del váter a 300 euros. Todos viven a nuestra costa a todo trapo, todos malgastan nuestro dinero con sus macroproyectos. Y ahora somos nosotros quienes tendremos que pagar por una Sanidad que teníamos hasta ahora al alcance de la mano, o bien morir en casa por no tener un seguro privado que pronto también desgravará, como la educación privada.

Cuando la Generalitat, que ya da órdenes de no derivar a nadie al IVO, recorte más la partida de Sanidad, será su culpa. Y será la nuestra por permitirlo.

 

09/02/2012 / María García Clemente

Gracias

He empezado a escribir varios posts hoy. Sobre todo, por la importancia de la sanidad pública, que muchos de los que se la están cargando deberían probar, y no por una gripe.

Pero hoy sólo escribiré para dar las gracias a todos los que por un momento se han acordado de mi y familia. En especial, de aquellos que lo conocían y sabían lo bueno, generoso y amable que era mi padre. Y por aquellos que estuvieron ahí haciéndome ese trago menos duro.

De entre todas las cosas que mi padre me ha enseñado, he recordado una muy importante que me gustaría compartir. Decía que, desde que nacemos, llevamos una mochila a la espalda. Una mochila en la que guardamos todos los sentimientos y conocimientos que vamos aprendiendo.

Mi padre insistía en lo importante que era llenar esa mochila hasta los topes para vivir dignamente. De valores y responsabilidades. De capacidad de pensar por uno mismo. Para que en cualquier momento que lo necesitaramos pudiéramos valernos por nosotros. Aunque solo han sido 23 años, muy cortos, tengo que darle las gracias por haber llenado mi mochila con todo lo que él sabía.

18/01/2012 / María García Clemente

Vencer o morir

Siempre me han dado rabia las personas débiles. Aquellas que a la mínima suplican, sea por la muerte del canario o porque se les ha roto el coche. Soy consciente de que cada uno es como es, pero eso no impide que se me llene el pecho de rabia cada vez que presencio cómo alguien deja ver lo débil que es ante tonterías. Quizas sea un poco Perez Reverte, o quizas haya interiorizado esa frase de mi madre que tengo grabada en la cabeza: “Dignidad María, ante todo la cabeza alta y dignidad”.

Que me de rabia no implica que yo haya caído en esa debilidad ni mucho menos, pero me he repuesto generalmente rápido intentando contener ese sentimiento de vergüenza de no haber estado a la altura, de haberme dejado caer en lo fácil.

Porque lo fácil es caer, es ir por el camino llano, es rendirse a un 50% en vez de luchar por el 100. Y nosotros no somos así. Acabo de comprenderlo: si nos hubiésemos conformado con el 50 habrímos dejado de ser nosotros.

Sólo tomando decisiones valientes se gana. También se puede perder, pero siendo débil nunca se gana.

Yo no pienso serlo.

27/11/2011 / María García Clemente

Recortes, what recortes?

Hay una frase muy parecida al nombre de este blog que me define perfectamente: “A mí que no me hagan ver lo negro blanco”.

En general, me mosquea bastante que me traten como si fuera gilipollas. Como cuando vas al mercado y el mismo vendedor, sistemáticamente, te da mal el cambio. Oiga, no hace falta que sea licenciada en Económicas para saber que usted me está timando. Y la misma mala leche que me sube del estómago en esos momentos me inunda cuando veo a los políticos hablando de recortes.

Vale que ellos siempre nos han tratado como gilipollas, pero la desvergüenza que vivimos con la crisis llega ya a puntos insospechados. Por eso mismo, cada vez que oigo a un político, sea del color que sea, negando los recortes, diciendo que son “reorganizaciones de los recursos disponibles”, acuso a la televisión, a sabiendas de que ni me pueden ni me quieren oír: “¡Pero te crees que somos gilipollas o qué!”.

Y como tanta ira no es buena, he decidido hacer un compendio de todas esas noticias de reorganizaciones estructurales. Para liberar tensión, y para que quede constancia de todos esos derechos que teníamos y… ¿perderemos?

El primer ejemplo de hoy es una muestra de la “humanidad” del sistema sanitario de salud español (mejor dicho, de cada Comunidad Autónoma). Creo que el único punto que me gusta del programa de UPyD es la petición de regresar a un sistema unitario en todo el país. Sencillamente para que no sucedan barbaridades como perder un dedo y que el hospital de al lado no te quiera atender porque eres vasca. O las maravillas burocráticas que permiten que a un señor al que le quedan semanas de vida por un cáncer terminal tenga que esperar cuatro meses de cita para recibir morfina que alivie su dolor. La crisis nos hace inhumanos, nos hace egoístas, nos hace mirar por el interés propio y no por el de al lado. Si ya ocurría cuando todos viajábamos a las Seychelles y nos comprábamos Mercedes, ahora todos nos miramos el ombligo.

Luego vienens las promesas. “No tocaremos ni Sanidad ni Educación”. Me siento como una lerda del anuncio de Special K abofeteada con panceta. Pero vamos a ver, si esas dos políticas suponen del 60 al 80% del gasto de cada comunidad autónoma… ¿Alguien me explica cómo se recorta sin tocarlo? ¿En tinta de impresora? ¿En papel higiénico?

Y para terminar, tenemos el capítulo de los mete miedos, como el señor Artur Mas, que además de seguir con su raca-raca del pacto fiscal (supongo que pensará que las infraestructuras catalanas sólo se han pagado con el dinero catalán o bien que nadie más que Cataluña tiene derecho a contar con esas infraestructuras) tiene la valiente idea de abrir la boca para decir “nada volverá a ser exactamente igual a hace tres o cuatro años”. ¿Qué quiere decir con esto el señor Mas? ¿Que no se van a tirar miles de millones de euros en cosas como el Fórum, en aeropuertos que hasta un niño sabe que van a fracasar, en Terra Mítica o en no actuar mientras en el pozo negro de la CAM seguía viviendo del boom inmobiliario? Seguro que sí.

Recuerda, recuerda; cuando un político te habla de no recortar, échate a temblar.

 

 

01/11/2011 / María García Clemente

“Y da gracias”

Quizás, si me esfuerzo, me ofrezcan algo

 

¿Y lo que estás aprendiendo?

 

Es que no hay otra cosa

Los becarios, curtiditos, que no haya que enseñarles

 

Cualquier becario, por muy bien que se encuentre, por mucho que le guste el Periodismo, habrá pensado en algún momento de su amada beca alguna de estas frases o habrá vivido algún momento parecido. Forges, de vez en cuando, piensa en nostros. Yo recojo estas cuatro imágenes para dar las gracias. Pero a él.

25/08/2011 / María García Clemente

Que Intereconomía no decida por mí

Mi trabajo de este verano es leer prensa. Diez periódicos regionales y nacionales todas las mañanas. Vamos, el paraíso para alguien como yo. Porque en ocasiones muchas buenas historias pasan desapercibidas en las portadas de las webs, y en otras nos cansamos de bajar scrolls en grandes reportajes maquetados a doble página en el papel.

Hace un par de días me encontré con esta página en El País. Os recomiendo que lo leáis si queréis entender lo que diré a continuación. Pero hasta el final.

Ahora que ya habéis terminado, os contaré que ayer, en el programa El Gato al Agua, de la cadena que va pidiendo limosna a sus telespectadores, se habló este tema. Casi llegaron a calificar de asesino al hijo por “matar a su madre de sed, que es lo que va a pasar”, según dijo una contertulia rubia, de cuyo nombre no me acuerdo ni quiero (era la única mujer, si recala en este humilde blog algún asiduo sabrá identificarla). También comentaron que era lo mismo que quería hacer Rubalcaba (los dardos y los odios han pasado de ZP a él desde el nombramiento como candidato) con la “Ley de Eutanasia, o como ellos dicen, Muerte Digna”.

Es una forma tan, tan, tan simplista de tratar un tema tan complicado que no voy a entrar a calificar esos comentarios. Esa pobre mujer no va a morir cuando le quiten la sonda; ya está muerta. Su propio hijo lo describe así: “La habían convertido en una máquina de bombear sangre. Y eso puede ser viable técnicamente, pero no es admisible ni humano”. ¿Qué derecho tienen esos señores a hablar desde un plató de televisión (por cierto, todos los de esa cadena son horribles) de la decisión que toma su hijo? ¿Acaso no le dolerá más a él, que en un mes ha visto como su madre ha pasado de ser una persona a ser un conjunto de órganos?

Si habéis llegado hasta aquí, enhorabuena. Pero no os emocionéis. Ahora leed esto.

Me pareció un relato maravilloso y perfectamente ilustrador del derecho que TODOS deberíamos tener sobre nuestra vida. También explica el autor del blog que, a veces, intentar hacer algo más es encarnizamiento terapéutico. Para mí, lo más importante de ese post es que demuestra que no hay enfermeros y médicos asesinos que quieren matar abuelillos para que el Estado se ahorre las pensiones. Que esa decisión duele tanto al que la piensa (familia) como al que la ejecuta (personal médico). Pero es la voluntad del paciente. ¿Por qué debería tener más peso sobre la vida de alguien las convicciones morales, éticas o religiosas de un contertulio o político?

Suelen decir a quienes están en esta situación que “si quiere morirse, que se tire por una ventana”. ¿Y cuando no puedes, porque estás postrado en una cama sin actividad cerebral? O simplemente, ¿y cuando no quieres morir con dolor, cuando no te atreves a una muerte traumática? Esta pregunta no la puedo contestar yo, pero sí os podéis hacer una idea con este maravilloso, cómo no, reportaje de Juan José Millás aparecido en El País Semanal hace unos meses. Es largo, lo sé, pero está hecho para ser leído en papel.

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